...

...

sábado, 14 de noviembre de 2009

Relato de un cuchillo

Ahí está quito, sin vida, sin gracia.
Dentro del cajón de la mesada.
Muchos usos,
muchas lavadas…
(Es que su filo no era el mismo
de ayer, de su estreno…)

Pero aún así,
Era un chuchillo duro y fuerte,
Resistente y filoso.
No era bien largo, pero sí pesado.
De punta plateada y afinada
Y su mango redondeado y blanco.
Anteriores cualidades que lo determinan,
a pesar de ser abstracto,
(los adjetivos lo cosifican)
Una noche de angustia, oscuridad infame,
decidió agarrarlo.
(Toda la vida, a lo largo de tantos años
había sido sólo imaginación probar ese dolor…)
Sin mucha decisión, pero sin dudarlo
ni pensarlo, quería acabar ya con esa fantasía,
con tanta tensión acumulada en su pecho
y en su respiración.
Y tomó el viejo cuchillo del cajón,
Estaba frío, pesado y duro.
Clavarlo en medio de la garganta era el deseo
Liberarse de una angustia inmemorable,
Angustia petrificada, pretérica y nauseabunda.
Joven, pero sin vida, viviendo…
…esperando morir. Pensaba pára qué esperar?
Si ese momento puedo ser justo ahora…
…justo en este instante.
Pero seguramente no fue el mejor momento…
…no existió compañía ni del valor, ni del mal ánimo
y así volvió a la cama, como si todo hubiese sido
…irreal.
(el cuchillo quedó en el cajón y desde ese día
comparten una suerte de complicidad)


© Andrea Foco

1 comentario:

  1. Quién no compartió alguna vez esa "suerte de complicidad"? Buen relato!!!

    ResponderEliminar