Un ángel,
una luz pura y brillante
en dos ojos de cielo.
Un tormento
bien adentro
jugando a dormirse,
quieriendo autodestruirse,
y poder desaparecer.
Y sin embargo, ángel
no dejas de ser bestia,
feróz, determinante, hacés mal,
y sos capáz de enloquecer
hasta perder el dominio.
y dejando, mi diamante, tus tormentos libres
con tus instintivas garras, destruyes, mi bestia
al ángel,
a la bestia
y a quien los ama
9 de abril de 2013.
© Andrea Foco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario