Mi fuego quema y es un quemar húmedo y tajante
No es un quemar que aniquila, no siempre
Es un arder, una acción prolongada de llamas doradas, rojizas, azules…
No es un destrozo, no siempre
No intenta desaparecer cosas, no siempre la idea son las cenizas.
Más bien es un fuego interno que existe más allá y más acá, de todos y de mí misma.
Es ese que apenas abro los ojos, respiro.
Es ese que me mueve el vientre,
Que calienta la superficie para que mueva mis pies de ahí,
El que llama cálidamente a un momento íntimo,
O el que grita en los estallidos de creatividad y de amor.
Es el fuego que me pide que me vaya, que vuelva, que me pierda, que me encuentre.
Es ese fuego que sin su existencia sería todo agua, todo flojo, todo sumergido…
Es el fuego que me hace un ser en este mundo material.
Mi fuego me dice cuando si, y cuando no. Y si no lo oigo, incendia todo a mi alrededor.
Con mi fuego disparo a los otros, tiro llamas de cariño y de odio, con mi fuego adentro me siento siempre cada vez mejor. Cada vez más profundamente abajo y adentro, de mi.
En un momento lo perdí, se me fue, y aún así, por su gracia y presencia fieles, me quemó.
© Andrea Foco
2015
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